loqueelolvidooculta

"… para parar las aguas del olvido."

Archivar en la categoría “Comunicación”

De la piedra al e-book. Brevísima biografía de los soportes de la escritura

Ahora que el libro electrónico ha alcanzado una madurez técnica que permite alcanzar calidades de tinta y papel y con una penetración que sin ser, tal vez, aún mayoritaria si ha alcanzado unos niveles respetables, me ha parecido oportuno hacer un breve repaso de los diferentes soportes que ha utilizado el ser humano para registrar su palabra por escrito y trasmitirla a los que habían de venir después.

El soporte más antiguo para consignar por escrito las palabra hablada es la piedra, y hasta nosotros han llegado inscripciones de la antigüedad sobre este soporte. Son en general breves, no resulta fácil grabar sobre ella los signos y eso explica, sin duda, la brevedad de las inscripciones. Pero como lo que me interesa es el libro comenzaremos por las tablillas de arcilla mesopotámicas (III milenio a.C.). Los escribas mesopotámicos utilizaban un instrumento llamado stilus para grabar los signos en la arcilla blanda que luego sería cocida para que lo escrito se conservara. Esa escritura es la que conocemos como “Escritura Cuneiforme” y fue utilizada por sumerios y asirios.

Tembién la madera fue un soporte para la escritura, fue utilizada en Sumeria y en Egipto fue muy utilizada junto con el papiro, posiblemente debido a su abundancia y a que era un soporte barato y fácil de preparar. De la abundancia de uso nos queda una evidencia, la palabra castellana “libro”. “Libro” proviene del latín liber y esta palabra en su origen significa ‘parte interior de la corteza de los árboles’. Plinio el Viejo nos da testimonio del uso de la madera antes de que se extendiera la utilización de otros elementos como el papiro o el papel:

Primero se usaron hojas de palma para escribir y después la corteza de ciertos árboles (Plinio el Viejo: Historia natural, 13.21)

Estas tablillas de madera se unían formando dípticos y podían incluso tener asas. Podían utilizarse sin estar preparadas o bien podían preparase con cera o con estuco. En Grecia y Roma estas tablillas enceradas fueron utilizadas con profusión y constituyeron un importante soporte para la escritura. En este soporte se conservan las fábulas de Babrio y poemas de Calímaco. Para escribir en ellas se utilizaba un objeto punzante, un estilo metálico o un punzón. Pero a diferencia de lo que ocurre hoy al utilizar un bolígrafo que lo que hacemos es pintar las letras con tintas de diferentes colores, lo que ellos hacían eran incisiones en la cera o en la madera y extraían o arrancaban pedazos del soporte que utilizaban: la cera o la madera. Y de ahí procede nuestra palabra “escribir”. Esta procede de la forma latina scribere que significa ‘arañar, raspar’. Como se ve una forma muy gráfica de denominar al proceso. También nuestra palabra “album” está relacionada con este soporte. Algunas tablillas se preparaban con especial cuidado y se blanqueaban con cal. Se utilizaban para registrar leyes, edictos y otros documentos importantes y se conocían con el nombre de tabulae dealbatae o album. “Album” es el neutro del adjetivo albus,-a,-um; que significa blanco, por el color que le proporcionaba la cal. Con estas tablillas los romanos podían formar dípticos, trípticos y polípticos que se denominaban caudices, de donde procede la palabra castellana “códice”, que es la denominación que se dio a los libros tal como hoy los conocemos y que aparecieron durante los primeros siglos de la era cristiana. Con la palabra códice se nombra a los libros anteriores a la aparición de la imprenta.

Y llegamos al papiro, que durante milenios fue la materia preferida para consignar por escrito el lenguaje hablado: el Papiro. que consistía en unas hojas fabricadas con los filamentos de la Cyperus papyrus, Papyrus en latín. De ésta palabra deriva la palabra castellana ‘papel’ (paper en inglés, papier en francés, etc.). Este soporte fue habitual entre los egipcios, los griegos y también los romanos y se utilizó hasta el siglo XI de nuestra era. Plini el Viejo en su Historia natural ( XIII, xxi-xxiii) nos ha transmitido una descripción del proceso mediante el cual se hacían esas hojas, pero los especialistas modernos en egiptología no están seguros de que sea del todo exacta. Las hojas que se obtenían tras la preparación de la planta se cosían unas a otras por la parte más ancha, hasta un másimo de veinte. Con esas hojas se formaban rollos que en latín recibían el nombre de charta, palabra de la que derivan los vocablos castellanos ‘carta’ y ‘cartel’. La elaboración del papiro era un monopolio real y su uso se universalizó en la época de Alejandro Magno.

El soporte que vino a sustituir conel tiempo al papiro fue el pergamino, que recibe su nombre de la ciudad de Pérgamo, que se había convertido en la ciudad productora por excelencia de este material. Cuenta la leyenda que cuando se fundó la bilbioteca de Pérgamo, ésta necesitó grandes cantidades de papiro para poder transcribir todos los volúmenes que iban a conformar la nueva biblioteca, pero el rey Ptolomeo Filadelfo, celoso de que la nueva biblioteca arrebatara a la bilbioteca de Alejandría su puesto como blbioteca mayor y más importante del mundo, dejó de suministrar a Pérgamo el papiro que necesitaba, entonces los cuidadores del Serapeum tuvieron que buscar otro soporte para sus libros y ese fue el pergamino. Esto no deja de ser una leyenda sin base histórica, ya que el pergamino se venía utilizando desde tiempo antes. Como era un material muy caro y difícil de conseguir costó mucho que se impusiera y se siguió utilizando el papiro. Se utilizaba el pergamino sobre todo par aponer por escrito documentos muy importantes, destinados a perdurar, leyes, textos sagrados, etc.

En cuanto a su elaboración variaba según la época y la zona, se utilizaba la piel de un animal, generalmente vaca, oveja, cabra o ternera. La calidad del pergamino dependía del tipo y la edad del animal que se utilizara. El más apreciado era el de la piel de terneras no nacidas, este tipo de pergamino se conoce como ‘vitela’. Los más apreciados eranlos procedentes de España e Italia por su finura y blancura, los nórdicos eran más toscos y oscuros. Su éxito se debió  a que debido a su mayor resistencia a condiciones climáticas más humedas  se adaptaba mejor a la conservación de obras literarias, se podía escribir por ambas caras y se podían hacer correcciones sin debilitarlo. cosa que no ocurría con el papiro.

Además, el pergamino permitía el borrado de textos completos y su posterior reescritura. Ese borrado se hacía mediante el raspado del pergamino. Estos pergaminos reciben el nombre de palimpsestos o codices rescripti.

Y, finalmente, llegamos al material escriptorio que todos conocemos y que ha sido la única materia escriptoria utilizada en occidente desde el siglo XV. El papel era utilizado por los chinos ya en el siglo II d. C., a través de los árabes llegó a España, donde hay constancia de la instalación de los primeros molinos europeos a principios del siglo XII, aunque se sospecha que existían desde, al menos, dos siglos antes; y desde España se extendió por el resto de Europa. La abundancia de camisas viejas, marterial con el que se fabricaba el papel, y que permitió que éste tuviera un precio económico y la invención de la imprenta llevaron a la aparición del libro, no como artículo de lujo sino como un producto a un precio razonable. La aparición de la informática permite la escritura y el almacenamiento de texto en otros medios como son los discos duros, o las memorias flash, etc. lo cual ha permitido la aparición de los e-book, que nos permiten una experiencia nueva de lectura. Un amayor comodidad al permitirnos llevar en un soporte ligero y no muy grande una cantidad inmensa libros. Veremos hacia donde evolucionan los soportes de escritura y de lectura en el futuro, desde luego hemos recorrido un largo camino. Pero lo esencial no ha cambiado, la necesidad el ser humano de consginar por escrito la palabra dicha para que no se pierda y perdure en el tiempo y en el espacio.

Anuncios

Comunicando…?

Vivimos en el mundo de la comunicación y del intercambio instantáneo y rápido de ideas, la web 2.0 es la de la interacción personal, y toda interacción es mensaje. Recibimos una continua lluvia de mensajes e informaciones diversas, ya sea a través de los medios de comunicación tradicionales, ya por las redes sociales o a través de nuestras charlas en el trabajo con los colegas o en casa con la familia. Los mensajes que recibimos son de todo tipo y cada uno de ellos persigue su fin específico, fin que en principio debemos admitir como legítimo, por más que puedan molestarnos los cortes publicitarios en medio de nuestra serie favorita o las noticias de sociedad antes de la información deportiva.

No obstante, la preocupación por la comunicación y los factores que inciden en ella han ocupado al ser humano desde muy antiguo, la sistematización de las artes del discurso elocuente las hace remontar la tradición a Corax y Tisias allá por la Siracusa del siglo V a. de C. Con lo que como se echa de ver son muchos los siglos que el hombre lleva reflexionando sobre este asunto desde diferentes perspectivas. Y uno de los primeros temas que surge es el de la verdad. Muy pronto se dieron cuenta los que se dedicaron a reflexionar sobre estas cuestiones que la oratoria, o arte de hablar en público, era una ciencia éticamente neutra y que desgraciadamente la capacidad de usar sus normas para persuadir eficazmente eran válidas independientemente de la catadura moral del individuo que las usara.

La literatura técnica de la antigüedad, está llena de advertencias y de recomendaciones sobre este tema. Platón advierte de los peligros de la retórica en manos de personas inmorales, lo mismo hacen Aristóteles, Cicerón, o Quintiliano, y eso por no citar sino a los más conocidos. Y el problema final reside no en el fin en sí mismo; es decir, en el hecho de que quieran convencerte de algo que les beneficia, o deseen venderte algo, el problema reside en la verdad de lo que se comunica, ¿te están engañando? Merece en este punto recordar la definición que Catón el Viejo da del orador: “Vir bonus, dicendi peritus” que podríamos traducir como “un hombre honesto hábil para comunicar”. Definición que fue repetida después por otros muchos como Séneca, Cicerón o Quintiliano; quien hace del carácter ético del orador un rasgo básico y fundamental de su programa de formación y de la oratoria en conjunto.

Que la comunicación está ligada a la ética por su propia naturaleza y que la cuestión de la verdad sigue vigente hoy en día es evidente si nos acercamos a cualquiera de los manuales de pragmática disponibles en el mercado, o a los de semántica o retórica. Pero como no es mi objetivo en este artículo reflexionar sobre qué sea la verdad o que han dicho los filósofos sobre la verdad sino;  señalar la importancia de que el discurso se ajuste a la necesidad ética de ser verdadero me limitaré a citar, para aquellos que sientan alguna curiosidad sobre el tema, la Teoría de los Actos de Habla (Acts Speech) de Searle, la Teoría de la Relevancia de Sperber y Wilson, o la Teoría Cooperativa o Principio de Cooperación de Grice. Y es en esta última en la que me voy a centrar para citar simplemente algunas de sus máximas. Máximas que deben presidir cualquier acto comunicativo para que este sea relevante y válido; y por supuesto, ético.

Para Grice todo acto comunicativo debe partir de un acuerdo entre aquellos que participan en dicho acto. Y enumera las siguientes normas que el denomina máximas:

  1. Máxima de Cantidad: Hace referencia a la cantidad de información que se debe proporcionar.

    1. Haga que su contribución sea todo lo informativa que el intercambio requiera.

    1. No haga que su contribución sea más informativa de lo que el intercambio requiera.

  1. Máxima de Calidad:

    1. Haga que su contribución sea verdadera

2.1.1 No diga lo que crea que es falso.

2.2.2 No diga nada de lo que no tenga pruebas adecuadas.

  1. Máxima de Relación (o relevancia)

    1. Haga su contribución relevante.

  1. Máxima de Modalidad

    1. Sea usted claro

      1. Evite la oscuridad.

      1. Evite la ambigüedad.

      1. Sea breve. (Evite ser prolijo)

      1. Sea ordenado.

Habrá quien pueda echar en falta otros aspectos, como la cortesía, pero en todo caso son un cimiento imprescindible para una comunicación veraz y ética, de la que tan necesitados estamos. Más en estos tiempos en que la ambigüedad y las medias verdades están a la orden del día. Y no sólo en el mundo de la política, aunque ese sea un terreno abonado igual que el mundo de la publicidad. Esto ocurre en nuestra vida diaria también, con nuestras familias sin ir más lejos. Sería conveniente que reflexionáramos un poco sobre la importancia de una conducta ética al comunicarnos con los demás, al relacionarnos con ellos. Y no olvidar nunca que aún considerando que se persiga un fin ético, no siempre el fin justifica los medios.

Sobre la motivación o los unicornios

Hace ya muchos años que me dedico a la coordinación, gestión o dirección de equipos de trabajo, primeramente de ventas y pre-venta después, a esos, se sumaron equipos técnicos de cara a la implantación en el cliente de las soluciones desarrolladas por mi empresa y es, desde esa experiencia práctica, del trato con personas día a día, desde donde quiero realizar y desarrollar esta breve reflexión.

Una de las grandes obsesiones de todos los que se dedican a dirigir equipos es el tema de la motivación. ¿Cómo puedo motivar a mi equipo? ¿Cómo puedo motivar a cada una de las personas que forman el equipo? Y la conclusión a la que he llegado es que no puedes. Es imposible motivar a nadie que no desee previamente ser motivado, que no tenga una disposición íntima a dejarse mover hacia la consecución de los objetivos marcados. Toda persona tiene dentro de sí mismo la chispa que le empuja a superarse, a mejorar, a crecer como persona, tanto en su vertiente personal como en la profesional. Por eso nos marcamos metas, nos fijamos objetivos, soñamos. Si una persona no desea ser motivada, si una persona se niega en lo profundo de sí misma a dejarse motivar no hay palabras en el mundo capaces de convencerla.

Entonces, ¿cuál es la función del líder (responsable, coordinador o como quiera que se le denomine) del equipo? En mi opinión, lo único que como líder de equipo puedes hacer es crear las condiciones de posibilidad para que se de esa íntima auto-motivación, para que esa chispa se avive y prenda un fuego vivo. Es fundamental que cada miembro del equipo se sienta persona, sienta que se le trata como a tal, que se sienta importante dentro del equipo. Es importante crear un ambiente de trabajo en el que haya confianza, en el que nadie se sienta intimidado ni  asustado de dar su opinión, un ambiente en el que no se sienta juzgado y condenado al menor fallo. Un entorno en el que pueda pensar y actuar con libertad y sin miedo y aportar sus valores al equipo y al proyecto.

No pretendo hace ninguna aportación original, es posible que esté equivocado. Pero creo que es en la creación de esas condiciones donde se muestra el auténtico líder y estoy persuadido de que es en esos entornos de libertad y respeto donde surge la motivación y el verdadero talento de cada miembro del equipo porque en ellos cada persona se reconoce como miembro valioso y útil del equipo y se identifica con los planes, metas y objetivos del mismo porque son sus propios planes, metas y objetivos. La verdadera y auténtica motivación es aquella que surge de la íntima convicción y del íntimo deseo de cada ser humano de mejorar y de alcanzar las metas y objetivos que se ha propuesto y que ha hecho suyos.

Navegador de artículos